lunes, 13 de agosto de 2012

Museo Nacional de Arqueología y Etnografía Heinrich Bruning (Lambayeque)

Una de las mejores colecciones de arte prehispánico la podemos encontrar en este museo ubicado en el departamento de Lambayeque (Fig. 1). La calidad de las piezas compensa, muchas veces, la pobre museografía de este importante museo, que a pesar de los esfuerzos didácticos cae muchas en una reiterada secuencia de objetos arqueológicos.



Fig. 1


Las diversas técnicas utilizadas en el pasado prehispanico, especielmente de la costa, como la cerámica (Fig. 2), la orfebrería (Fig 3) y la textilería (Fig. 4) llevan la marca de una tradición norteña muy arraigada. La cerámica, por ejemplo, desde Cupisnique (Horizonte Temprano) hasta Sicán (Intermedio Tardío) continua manteniendo una especial consideración por los tipos denominados botellas para los usos rituales. Tradición que continúan otras sociedades como Salinar, Moche, Virú y Vicús en el Intermedio Temprano. Otro aspecto característico es la representación escultórica que tantas veces ha sido identificado como propiamente "norteño" para diferenciarlo del sur pictórico.  En la siguiente imagen vemos como el tipo botella con representación escultórica en Sicán domina los ejemplos exhibidos de este museo (Fig. 2).


Fig. 2


La calidad de la orfebrería es otro referente propiamente norteño. Los impresionantes descubrimientos en la tumba del Señor de Sipán (Museo Tumbas Reales pueden ser visitados a unos cuantos minutos de este museo que comentamos) han servido para demostrar que la riqueza orfebre de la costa norte es equiparable a su valor artístico. Los tumis, los tocados, las narigueras y los protectores coxales son de uso extensivo en esta región. Pero hay piezas que escapan, por su calidad técnica, renovación formal e iconográfica, a las dictados tradicionales como, por ejemplo, la máscara de Sicán (Fig. 3).


Fig. 3




La textilería, que por condiciones climáticas ha sido muy difícil su recuperación, no tiene nada que envidiar a otras regiones. Estudios recientes han explicado la calidad de algunos ejemplos concretos recuperados, pero todavía es pronto para mencionar rasgos generales este arte en la costa norte. Estudios posteriores revelarán su verdadera dimensión hoy aún desquebrajada por sus condiciones arqueologicas (Fig. 4) pero como dijimos anteriormente hay ejemplos de insuperable calidad (Fig. 5)




Fig. 4



Fig. 5



La cerámica Chimú es la que mejor puede reflejar este arraigo tradicional norteño en diferentes aspectos. La vasija que vemos a continuación (Fig. 6) utiliza un asa estribo heredado de Cupisnique y Moche (también costeños). La base plana, el tipo botella y los relieves, sólo hacen confirmar esta permanencia de formas y técnicas ceramográficas que mencionamos más arriba. Un estilo, tan fuertemente arraigado, no podía bajo la influencia Inca pasar a segundo plano, todo lo contrario, permanece latente bajo criterios nuevos como lo demuestra la siguiente vasija (Fig. 6) ya con el imperio del Tahuantinsuyo.

Fig. 5

Fig. 6


La iconografía en las representaciones Chimú de las figuras 5 y 7 son de una tradición norteña pues los motivos felínicos, ictiomorfos y ofídicos las encontramos en periodos tan lejanos como el arcaico en el centro arqueologico de Huaca Prieta. Otras como la imagen siguiente representan una divinidad que si no es propia, si es muy arraigada en el arte Chimú, el dios del Maíz (Fig. 7).

Fig. 7

La visita de este museo no sólo explica la larga tradición técnica, formal e iconográfica de la cerámica de la costa norte sino también otros aspectos del arte peruano que comentaremos en otra oportunidad.


Hugo J. Robles Cosco
Historiador del Arte 

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